Ejercicio: ni en ayunas ni con el estómago lleno

Si comienzas la aventura de dejar atrás tu zona de confort y el sedentarismo para poner tu cuerpo en movimiento por las razones que quieras; ten por seguro una cosa: tu vida será más saludable.

Para aquellos que debutan en el mundo del ejercicio, les recomendamos que no lo hagan con el estómago vacío y mucho menos lleno, para esto será necesario que ingieras alimentos con hidratos de bajos niveles glucémicos una o dos horas antes de realizar el gasto energético que demanda la actividad física.

Si llegas a entrenar en ayunas podrías sufrir una baja en los niveles de glucosa o presión en sangre, así como fatigarte más rápido, mientras que si acudes con el estómago lleno podrías ser presa del malestar abdominal o flato (los ligamentos que unen el estómago con el diafragma se resienten a la hora de practicar ejercicio, pues son los que soportan el peso del estómago).

Así que recuerda, no excederte en la ingesta de alimentos antes de ponerte en acción, acude con un especialista para que te guíe bien en este nuevo proceso y toma líquidos antes (no en grandes cantidades), durante y después de realizar cualquier actividad física; la hidratación es un factor fundamental para que tu organismo trabaje como maquinaria de reloj.

Finalmente, podrás comprobar aquella frase que dice: “La constancia es la clave del éxito”, ya que el camino hacia la adaptación de este nuevo proceso requiere de mucha disciplina y perseverancia, donde irás conociendo las respuestas de tu organismo a los múltiples cambios que llegarán con la práctica de cualquier actividad física.

Tomado de: http://vidayestilo.terra.com/salud/en-forma/ejercicio-ni-en-ayunas-ni-con-el-estomago-lleno,d887717be06b9310VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html